Las relaciones entre hermanos, durante todo el tiempo que conocemos han sido de muy distintas clases, maneras o como quiera decirse, Creo que están muy ligadas a la educación que nos dieron los padres, pero también es cierto que a medida que crecemos cambian según las circunstancias en la vida de cada familia, también influye la cantidad de hermanos que sean, pero básicamente se deben a la madurez de cada individuo. En todo caso hay situaciones de todos los colores y calidades, -conozco relaciones de la mejor calidad- otras en las que los individuos no se hablan durante unos días, otros durante años y otros llegan a no hablarse el resto de sus vidas, incluso casos en los que habiendo fallecido uno de los miembros y siendo avisado el otro, se negó a ir en el último momento.
En estas situaciones debe ser doloroso para cualquiera de ellos, porque casos en los que alguno o incluso todos los miembros, tienen una cerrazón tal, que no dan su brazo a torcer, son muchos. En estas situaciones lo que se debe hacer es: cuando se tenga la cabeza fría (porque con las cosas en caliente, no dejan pensar con claridad) se estudie, el asunto, y como no se trata de decidir si tengo yo razón o la tiene él, hay que poner sobre la mesa los sentimientos, y olvidar un poco el llevarme yo la mejor parte, que se me dé la razón o salir yo bien parado, no, puesto que en realidad no tiene importancia ninguna comparado con tener una buena relación con los hermanos, puesto que son la familia, son lo mejor que tenemos, son los que pueden ayudarnos en situaciones difíciles, los que nos acompañarán en momentos felices, reuniones, comuniones, bodas etc.; pero lo verdaderamente feliz y bueno es cuando los tenemos con nosotros en las situaciones duras, como cuando fallece algún allegado común, tenemos alguna enfermedad, necesitamos alguna cosa que posiblemente ellos nos puedan facilitar. Por lo tanto ese orgullo, que a todos nos acompaña, es más fácil de lo que se piensa el decir…. Voy a ir a ver a mi hermano, le haré una visita, le llevaré un regalo y le diré que lo quiero, es seguro que no fallará y que él se alegrará, con lo que la difícil situación se dará por zanjada. ¡Pues que así sea!